Hay un día en que tantas cosas se desmoronan, y es verdad que son solo “tantas cosas” pero a ti te parece que es “todo”. Dedicándome a enseñar técnicas de comunicación sé que existe una diferencia muy grande entre decir “tantas cosas” y “todo”. Y pesar de saberlo, hay un día en que yo también me siento así y mi diálogo interno me sigue diciendo “todo” y me hago imágenes catastróficas en mi cabeza de todo lo que va a ir mal. “Yo sé cambiar esto”- me repito. “Yo sé cómo sentirme bien, conozco las técnicas”-me sigo diciendo. Pero en ese momento no funciona.

El secuestro emocional

A partir de ahí el secuestro emocional está servido. Emociones encontradas, enfado, tristeza y estrés van a llegar todas juntas debido a las imágenes que me estoy haciendo en mi cabeza y a mi diálogo interno.
Y en ese momento, en ese momento de estado de pocos recursos emocionales tomas una decisión. ¿Te ha pasado alguna vez? Seguro que sí. Y por supuesto las decisiones tomadas en estados descentrados suelen ser decisiones descentradas…y quizá acabas por hacer daño a alguien que quieres, por actuar de forma incorrecta, por hacer que tu vida gire hacia donde no quieres, en fin….seguro que se te ocurren más ejemplos de todo lo que se puede desvanecer por tomar una decisión en un momento de secuestro emocional.

El filtro de la realidad

Por eso es importante que sepas pasar esos pensamientos por el “filtro de la realidad”, porque durante el tiempo que te dure ese secuestro emocional solo pasaras de la cabeza al estómago (donde dicen que tenemos el segundo cerebro), solo pasarás en ese circuito tus pensamiento y tus emociones. Y buscarás evidencias para que aquello que se ha quedado enganchado dentro de ti puedas corroborarlo como cierto, sin pasarlo por el filtro de la realidad.
Ese filtro que te permite volver a tu centro, a valorar las cosas y las situaciones sin juzgar, de la manera más aséptica posible. Entonces, y solo en el momento que hayas conseguido esto, es cuando será más sano tomar decisiones. Es cuando las imágenes que te hagas en tu cabeza serán aquellas que te permitirán vivir la vida que quieres y tu voz interna se transformará en una útil aliada hacia tu estado de recursos.

Y como siempre digo en mis cursos, a veces se consigue y a veces se tarda más pero lo que importa es que cuanto más lo practiques más posibilidades tendrás de gestionar mejor los secuestros emocionales. Y cuando no consigas gestionarlos…¡al menos no tomes decisiones!

Qué tengas una feliz semana