Lo que he descubierto con los años es que los optimistas cuando les preguntan qué son te contestan: optimistas. Sin embargo, los pesimistas cuando les preguntas qué son la respuesta es: realistas. Como si la realidad fuera en su mayor medida mala. Nada más lejos de tu realidad.

Y es que si estás leyendo esto, como escribe el coach irlandés Brian Colbert, y te has levantado esta mañana y simplemente estás teniendo un día ordinario eres más afortunado que millones de personas que no van a sobrevivir al final de esta semana. Si nunca has experimentado el horror de la guerra, la agonía de la tortura o la soledad de estar en una celda estás mejor que 500 millones de personas en este planeta. Si puedes tener comida en tu mesa, ropa y una hogar en el que vivir eres más rico que el 75% de las personas en este mundo.

Lo practiques o no, la realidad es que el optimismo es un hábito que como todos los hábitos requieren al menos 21 días de práctica, todos los días. ¿Si no lo has practicado nunca es difícil? La respuesta es que inicialmente será extraño para tu cerebro como todas las cosas nuevas.

Debido a la Ley de la Repetición, tu cerebro cuando encuentra algo que funciona o con lo que está cómodo va a tender a repetirlo cada vez más y más, creando como unas autopistas profundas en tu cabeza que son tus rutas neuronales. Ahora crear nuevas rutas debido a que estás practicando algo nuevo le cuesta un poco al cerebro… aunque lo bueno es que en el momento en que consigues empezar te vas a encontrar sintiéndote bien porque…¿sabes una cosa? Tu cerebro también se rige por la Ley de Novedad.

Para iniciar a practicar el optimismo puedes empezar por pequeños pasos, como cuento en otros artículos, aplicando la filosofía Kaizen de pequeños logros diarios. Quizá sea obligarte nada más abrir los ojos por la mañana a traer a tu mente imágenes motivadoras de lo bien que va a ir tu día, o a lo mejor antes de dormirte obligarte a ponerle un titular positivo a tu día que resuma las cosas buenas que te han pasado, por pequeñas que sean… y así volver a revivirlas de nuevo. ¡Es como si te permitieras vivir dos veces el día!

Cualquiera de estas dos acciones, o quizá otras, te van a ayudar a ir creando el hábito del optimismo en ti y cuanto más lo practiques más te encontrarás que sin darte cuenta tu actitud empieza a cambiar. ¿Y quieres saber el secreto? Tu actitud va a determinar cómo te sientes, y cómo te sientes determina las decisiones que tomas, y las decisiones que tomas determinan tu vida…así que…piénsalo, merece la pena.

Qué tengas una estupenda semana llena de optimismo

Paloma

www.palomasanz.com

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Paloma es Mind Coach y especialista en procesos de mejora a partir de técnicas de Programación Neurolingüística. Trabaja con personas ayudándoles a creer más en su potencial y a llegar ahí donde quieren.

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